La escuela fue todo un desastre para Sparky. Fracaso cada materia del octavo grado. Y su rendimiento en los deportes no fue mucho mejor.

Aunque logro formar parte del equipo de golf del colegio pronto perdió el único partido importante de la temporada.

Durante su juventud, sparky fue socialmente torpe. Sparky era un perdedor; el, sus compañeros…… todos lo sabían.

Así que aprendió a vivir, con ello, tendría que contentarse con lo que parecía ser su inevitable mediocridad.

Sin embargo, había una cosa importante para sparky; el dibujo, estaba orgulloso de su trabajo; nadie más lo apreciaba. En su último año en la secundaria, sometió unas caricaturas al anuario; los editores rechazaron el concepto a pesar de este rechazo sparky siguió convencido de su habilidad; de hecho, decidió convertirse en artista. Sparky le escribió a los estudios Walt Disney, quienes le pidieron muestras de su trabajo. A pesar de la cuidadosa preparación, fue rechazado también………! Otra confirmación de que era un perdedor ¡pero Sparky no se rindió. En vez de eso, decidió contar la historia de su vida en caricaturas. El principal personaje sería un niñito que simbolizaría al eterno perdedor y poco rendidor. Le conocen bien porque el personaje de cómica de sparky llego a ser un fenómeno mundial.

La historia de sparky nos recuerda un principio muy importante en la vida. Todos enfrentamos dificultades y desanimo de vez en cuando; también podemos decidir cómo manejarlos. Si perseveramos, si mantenemos la fe, si seguimos desarrollando los talentos únicos que Dios nos ha dado, nadie sabe qué puede pasar.

Fuente : https://www.serafincontreras.com/el-perdedor-que-nunca-se-rindio.html

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